Japón llega a los cuartos de final del Clásico Mundial de Beisbol con la etiqueta de favorito, pero eso no significa que sea un rival imposible de vencer. Aunque la selección del Sol Naciente ha ganado tres de las cinco ediciones del torneo y cuenta con figuras de élite como Shohei Ohtani, la historia del propio certamen demuestra que los equipos considerados inferiores pueden sorprender a los grandes candidatos.

La posibilidad de una sorpresa no es solo teórica. En esta misma edición del Clásico Mundial, Italia ya dejó claro que en el béisbol los llamados «Davides» pueden derribar a los «Goliats». Bajo esa premisa, Venezuela llega al duelo con argumentos para competir, especialmente en un enfrentamiento que promete equilibrio desde el montículo.

El duelo de abridores refleja ese posible balance. Japón enviará a la lomita a Yoshinobu Yamamoto, una estrella consolidada que viene de destacar en la Serie Mundial. Enfrente estará el venezolano Ranger Suárez, quien cimentó su reputación en las postemporadas de las Grandes Ligas y recientemente firmó un contrato de cinco años y 130 millones de dólares con los Boston Red Sox.

Gran parte de las aspiraciones venezolanas dependerá de su pitcheo. A pesar de ausencias importantes como las de Robert Suárez, José Alvarado, Edgardo Henríquez y hasta ahora Jesús Luzardo, el cuerpo monticular ha respondido con efectividad colectiva de 2.75, 36 ponches por apenas 9 boletos en 36 entradas, promedio en contra de .218 y WHIP de 1.06.

Japón presenta números aún más impresionantes, con 2.12 de efectividad colectiva, 49 ponches y solo 8 boletos en 34 entradas, además de promedio permitido de .167 y WHIP de 0.82. Sin embargo, la ofensiva venezolana que verán en Miami, encabezada por Ronald Acuña Jr., representa el lineup más poderoso que han enfrentado hasta ahora en el torneo.