José Altuve ha encendido señales de alerta en los Astros de Houston durante los entrenamientos primaverales de 2026, al mostrar un rendimiento ofensivo muy por debajo de su habitual nivel. El venezolano, reconocido por su consistencia en las Grandes Ligas, atraviesa un inicio discreto que comienza a generar inquietud dentro del equipo y entre analistas.
En 12 juegos de primavera, el segunda base presenta una línea ofensiva de .118/.167/.206, acompañada de una elevada tasa de ponches del 33,3%, muy por encima del 16,7% que registró en la temporada 2025. Aunque las estadísticas primaverales suelen tomarse con cautela, el contexto reciente da mayor peso a estos números.
El cierre de la campaña pasada tampoco fue alentador para Altuve. Durante la segunda mitad de 2025 dejó promedio de .247/.319/.407, con apenas nueve jonrones y 25 carreras impulsadas. Según el periodista Esteban Parello, gran parte de su producción anual se concentró en julio, mes en el que superó el 1.000 de OPS y elevó su rendimiento global.
Entre los factores que explican este bajón destacan cambios en su enfoque al batear. Altuve incrementó su tasa de swings fuera de la zona de strike, lo que afectó su capacidad de contacto, además de registrar una ligera disminución en la velocidad del bate. Aunque la variación es mínima en cifras, su impacto ha sido notable en la calidad de los batazos.
A pesar de este panorama, el venezolano sigue proyectándose como una pieza clave en la ofensiva de Houston. Su desempeño al inicio de la temporada regular será determinante para establecer si se trata de un momento pasajero o el inicio de una tendencia más preocupante.
