Jeferson Quero se convirtió en el nuevo grandeliga venezolano tras concretar un ascenso que los scouts proyectaban desde su adolescencia. El receptor nacido en Barquisimeto, de 23 años, siempre llamó la atención de organizaciones de Grandes Ligas, lo que lo llevó a firmar con los Cerveceros de Milwaukee en 2019 por un bono de 200 mil dólares y a iniciar un rápido desarrollo dentro del béisbol profesional.
Su crecimiento fue constante y en 2024 MLB Pipeline lo ubicó como el tercer mejor prospecto entre los receptores y el número 35 del béisbol en general. Un año antes, el venezolano ganó el Guante de Oro en Ligas Menores, consolidándose como uno de los mejores defensores de su posición. Su capacidad para bloquear lanzamientos desviados, convertirlos en strikes y su potente brazo, con el que retiró al 30% de los corredores que intentaron robar bases, lo posicionaron como una de las principales promesas del juego.
Además de su defensa, Quero también ha mostrado potencial ofensivo. Los ojeadores destacan el poder en su swing y la capacidad de generar ángulos adecuados para conectar entre 15 y 18 jonrones por temporada. Sin embargo, aún debe pulir su selección de pitcheos, pues tiende a perseguir lanzamientos fuera de la zona, considerado el principal aspecto a mejorar para consolidarse en el máximo nivel.
El mayor reto de su carrera llegó en 2024, cuando sufrió un desgarro en su primer juego de Triple A, lo que lo obligó a someterse a una operación y pasar el año en rehabilitación. No obstante, regresó en 2025 con fuerza, bateando .271/.361/.478 con 29 extrabases en 69 encuentros en Ligas Menores, además de conectar seis jonrones y remolcar 21 carreras en 29 juegos con los Cardenales de Lara en la LVBP.
Actualmente, los Cerveceros de Milwaukee consideran que Quero está listo para las Grandes Ligas, aunque su rol inicial aún es una incógnita debido a la presencia de William Contreras como receptor titular. Aun así, el venezolano, hoy octavo mejor prospecto de la organización, llega con credenciales suficientes para abrirse paso en una de las mejores granjas del béisbol.
